Retroceso hacia el negocio

En la Comisión de Constitución del Congreso aprobaron un dictamen que, entre otras cosas, suspende las elecciones primarias de los partidos políticos y movimientos regionales para elegir a los candidatos a alcaldes, regidores, gobernadores, vicegobernadores y consejeros regionales; y suspende la obligatoriedad de los movimientos regionales de participar en al menos dos tercios de provincias y dos tercios de distritos de su departamento.

La aprobación de este dictamen —que debe ser votado en el Pleno del Congreso— significa un retroceso en la reforma electoral impulsada para fortalecer los partidos políticos y avanzar en el proceso de que estos presenten mejores candidatos.

De prosperar esta iniciativa de contrarreforma en el pleno, se volverá a abrir de par en par el negocio de candidaturas. Es decir, será candidato quien pueda comprar un lugar en la lista o a quien la cúpula designe.

La mala calidad de autoridades que tenemos es resultado de la mala calidad de candidatos que proponen los partidos y movimientos políticos. Para corregir eso es importante que los partidos políticos desarrollen vida orgánica, que sus militantes hagan carrera política al interior del partido para que desarrollen —en ese proceso— habilidades de liderazgo, se preparen para gobernar bajo una propuesta de país y sociedad.

El dictamen en cuestión nos devuelve al pasado y a la política como negocio.

     
 

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