Huacaybamba en el tiempo

Eshek Tarazona Vega

Entre las cadenas Central y Oriental de los Andes, se encuentra la provincia de los cinco pisos altitudinales y de las nueve zonas de vida: Huacaybamba. Pero este núcleo humano, bilingüe, multicultural y diverso, pertenece al departamento de Huánuco, y se encuentra en la margen derecha del torrentoso río Marañón, en la zona central del Perú.

Huacaybamba, una de las once provincias de Huánuco, hoy está de aniversario. Fue declarada provincia un 7 de noviembre de 1985. Huacaybamba (capital de la provincia del mismo nombre), Pinra, Canchabamba y Cochabamba también fueron declarados como sus distritos ese mismo año.

Me imagino todavía, que, en ese entonces, hace 37 años, todos reunidos en un cabildo abierto, en la Plaza de Armas de la capital de la provincia homónima, debatían, proponían y acordaban hacer las gestiones para que Huacaybamba —con apenas un puñado de habitantes— se convierta en provincia. Por lo tanto, hoy es oportuno rendir un homenaje a todos los pioneros que hicieron posible ese proyecto y, por supuesto, a todos los ciudadanos que trabajan, diariamente, para construir un lugar más acogedor, más justo y más equitativo.

Los orígenes de la provincia se remontan a la época prehispánica. En esos tiempos, la región estaba habitada por tribus que formaban parte de la nación de los huacrachucos, y cuyos vestigios quedaron grabados en centros arqueológicos como Tinyash, Mantash, Manchac, Marca Marca, etc. Luego, poco a poco, gracias a su riquísima cultura local, se fue convirtiendo en una comunidad de campesinos libres. El gamonalismo, la servidumbre y las haciendas de la segunda mitad del siglo XIX no tuvieron éxito, porque los campesinos siempre fueron fieros defensores de su territorio y de la libertad.

Como una de las pruebas más visibles de esa rebeldía y un pasado glorioso, es la danza «Los Zambos», una expresión artística cuyos orígenes se enraízan con los siglos XVIII y XIX, más precisamente a la época de la colonia y, posteriormente, cuando comenzaron los movimientos emancipatorios. Los huacaybambinos de ese entonces, no se dejaron someter ni oprimir; por el contrario, la libertad y la justicia fundamentaron su quehacer diario y sus luchas.

Actualmente, por desgracia —de acuerdo con el reporte del Ministerio de Economía y Finanzas— es una de las provincias más pobres de Huánuco. Esta situación, evidentemente, es consecuencia de la corrupción, las sobrevaloraciones en los contratos, la ineficiencia de las autoridades, las coimas y los mal llamados «diezmos» municipales. A pesar de que este último constituye un delito de cohecho, ahora se muestra como una forma institucionalizada, y es el «sueño» de muchos políticos. Al respecto, se están diseñando planes de transparencia para frenar, de una vez por todas, este mal que ha dejado secuelas de pobreza, informalidad, desempleo, desigualdad e injusticia.

A pesar de todo, la provincia de Huacaybamba ostenta un lugar bendecido por la naturaleza y de una vasta geografía que, a menudo, nos ofrecen sus bondades. Prueba de ello, la provincia es un pueblo eminentemente agrario y ganadero. Incluso las celebraciones, las fiestas, las danzas y los ritos están íntimamente relacionados con las cosechas, los sembríos y la reproducción de los animales. Por otro lado, las lagunas y las montañas también reflejan esa riqueza natural y geográfica.

A un par de horas del distrito de Huacaybamba, en el distrito de Pinra, se encuentra una alta ciudadela de piedra, Tinyash, uno de los atractivos turísticos que engrandece a la provincia. Aunque no es el único vestigio dejado por los valientes huacrachucos, es uno de los más importantes y mejor conservados. Andenes, chullpas, mausoleos, muros de piedra, canales y torreones revelan la magnitud, la importancia y la perfección de sus construcciones y, desde luego, de su organización social y política.

Otro de los aspectos que llama la atención es la hospitalidad de la gente y su buena voluntad. Hay pocos lugares en el departamento donde se puede encontrar esa predisposición. Es una actitud heredada por nuestros antepasados, puesto que cuando se les sugiere o propone, todos trabajan y colaboran, con un espíritu sereno y fraterno. Y sin duda, esta actitud les dota de un dinamismo pujante que, poco a poco, emerge y sobresale y que ojalá persista.

Feliz trigésimo séptimo aniversario, Huacaybamba, mi provincia.

Barcelona, 04 de noviembre del 2022.

 

     
 

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